Dexempleo

14 03 2007

“El progreso consiste en renovarse”.
Miguel de Unamuno

Las últimas semanas la he pasado aprendiendo y sobre todo capacitando a quienes ahora cubren mis vacantes.

Hoy amanecí felízmente desempleada, es la primera vez desde hace casi seis años, cuando aún ni siquiera era mayor de edad. Luego de más de cinco años en la empresa que me forjó, hace quince días me despedí diciendo: “aún no me lo creo, pero hoy fue mi último día en Atención Telefónica“.

Hoy haré más o menos lo mismo, pero en otro formato, con carta de renuncia, entrevista única de salida y demás formalidades propias de un banco.

La próxima semana, de hecho desde hoy, inicio una etapa diferente: nueva ciudad, nuevo empleo. A renovarse… o morir.

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Breve

10 01 2007

“No pienses más en mí,
apúntame y dispara…
Tu corazón he roto, amor
dispárame, dispara”.

Laura Pausini, Dispárame, dispara.

Me parece que estoy cayendo en algún tipo de crisis. Un día pasé en la oficina alrededor de diez horas seguidas. Ahora no encuentro a dónde salir, qué comer, a dónde ir. No me apetece nada.

Necesito organizar pronto mis horarios: definir si hay algo en la escuela y adaptar mi horario laboral para mejorar y tener un poco de vida propia.





Casi al límite

4 10 2006

“El oro hace soberbios,
y la soberbia, necios”.

Refrán

Una bola de nieve puede crecer tanto, hasta convertirse en una avalancha, tan fuerte y tan veloz, que minimiza.

El entorno moldea, desafortunadamente. Como dijo Shakira: “no se pude vivir con tanto veneno” por momentos me cansa el ambiente laboral: la competencia (sana e insana), la soberbia, la ineptitud, la falta de profesionalismo. En verdad es cansando, es duro; fastidia.





El mundo se equivoca

11 09 2006

“Conocimientos puede tenerlos cualquiera,
pero el arte de pensar,
es el regalo más escaso de la naturaleza”.

Federico II

Laboralmente, muchas veces he tenido la sensación de que el mundo se equivoca. Tal ha sido el estruendo que ha causado esa incertidumbre, que he sentido tambaleantes mis principios, mis ideales, mi filosofía y mi ética.

Pero después de la tormenta, llega la calma. Si el mundo se equivocó o no, todo y todos resurgiremos.

El tiempo, que es un maestro, nos muestra en su justo momento por qué pasaron las cosas; y me niego a decirlo como un cliché: estoy completamente convencida de ello.

De diversos modos he sentido lo mismo que hoy. Sé que nadie se va del todo, sé que los ciclos están hechos para cumplirse y cerrarse.

Cuando se cierra un ciclo, inician otros; todo toma nuevos bríos y empieza un resurgimiento para quien se queda y para quien se va.

No queda más que atesorar lo bueno, lo vivido y sabiendo que nada es seguro en esta vida, entender que se pierde una compañera, una jefa… pero se queda por siempre la amiga.