En busca de estabilidad

16 11 2006

“¿Hasta cuándo vamos a seguir creyendo
que la felicidad no es más que uno de los juegos de la ilusión?”

Julio Cortázar

Debo mantenerme tranquila: mis decisiones pueden afectar a alguien más. No debo actuar por impulsos.
No debo sentirme sola.
No debo pensar en lo que no es.
Puedo buscar a mis amigos; pero si no están para mí, no debo sentirme mal.
No es forzoso cerrarme puertas.
Debo trabajar por mi futuro, es lo único que puede vencer este miedo a no ser, no hacer y no tener lo que espero.





Ocho horas

31 08 2006

“Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar”.

Gregorio Marañón

Instrucciones para dormir ocho horas.

1. Llegar temprano a casa.

2. Tener la intención de dormir temprano.

3. Encontrar algo que hacer para que la intención sea consumada.

4. Al sentir cansancio físico, buscar de inmediato la cama.

5. Ya en la cama, sintonizar algún canal en la televisión que no sea aburrido, pero sí somnoliento.

6. Antes de disponerse a perderse en los brazos de Morfeo:
– programar funciones de apagado y alarmas,
– regular volumen de la televisión,
– comprobar el ambiente: ni frío ni caluroso,
– identificar el lugar más cómodo de la cama, y
– preparar el lugar en donde reposarán los artefactos, sin correr riesgo, tales como: controles, celular, lentes, anillos, pulseras u otro objeto que se olvidó quitar, el libro que se intenta leer, el teléfono si alguien llamó antes de dormir y un largo etcétera.

NOTA: El punto anterior puede omitirse y simplemente colocar los objetos en su lugar o en el buró.

7. Echar el último vistazo al reloj para comprobar si se llegó o se acercó al objetivo.

8. Ahora sí, disponerse a perderse en los brazos de Morfeo.





Lavándome las manos

3 05 2006

Abro la llave, me mojo las manos – algunas veces cierro la llave – rocío el jabón (líquido) en una mano o con enjabono las palmas (jabón en barra). Teniendo una mano o las palmas enjabonadas me tallo las manos enjabonándolas hasta las muñecas y uniformemente. Vuelvo al agua, las enjuago – tallándolas – escurro el agua de una mano con la otra unas 2 veces, luego las escurro sacudiéndolas y me dispongo a agarrar el papel. Cuando estoy jalando el papel cuido que las gotas que podrían escurrir no mojen los brazos. Me seco ambas manos con el mismo papel, una mano por un lado y otra por el otro.¡Vaya procesos que lleva uno en la vida!… ¿Maniática yo? ¡Qué va! Lo que pasa es que leí hace días unas cuantas líneas de Julio Cortázar – y sus instrucciones – y ahora que estaba lavándome las manos en el baño me vino esta idea a la mente.