Whisky en las rocas

31 10 2007

“Poco a poco
 se me caen los besos en tu piel”.

Jeremias, Poco a poco

Claudia es un whisky en las rocas, donde el whisky es Linda y las rocas son Johanna. La semana pasada, Claudia visitó Guadalajara y por varios días fue el medio para transportarme al pasado: miércoles de cervezas, la ciudad de noche, fin de semana con un poco de todo: comida, licor, música, cantantes…. esas palabras mágicas que nos hacen levantar el rostro y el vaso: ¡salud muchachas chavas!

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Cuando

29 08 2006

“Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías
mientras aguardan la gran felicidad”.

Pearl S. Buck

Cuando estoy nerviosa me sonrojo, en algunos casos, tiemblo y en otros, me sudan las manos.

Cuando voy conduciendo suelo sacar la mano por la ventanilla; la extiendo y siento el viento, la lluvia, el frío, etc.

Cuando jugaba basketball usaba el número tres, no recuerdo haberlo escogido, pero desde entonces, cuando me preguntan un número, elijo ese.

Cuando iba a la YMCA, hace casi diez años, una amiga vivía a dos cuadras. Recuerdo que tocábamos todos los timbres del control de unos departamentos y corríamos. Con ella también aprendí a comer tomate con limoncitos.





Lavando los trastes

25 07 2006

“Una tarde partí
hacia extraña nación,
pues lo quiso el destino.

Pero mi corazón,
se quedó frente al mar,
en mi viejo San Juan”
Noel Estrada, En mi viejo San Juan

Mi amigo Juan decía que le chocaba lavar los trastes. Él vivió en esta ciudad aproximadamente 2 años, siempre vivió solo. Tuvo diversas situaciones en su vida que le fueron haciendo crecer y cambiar – como a todos, creo yo – el caso es que él es boricua y por lo tanto, tenía a su familia lejos. En esta ciudad encontró otra familia , que fuimos sus amigos, pero un día una oportunidad de trabajo lo llevó al DF y creo que allá su vida es menos solitaria, menos pasiva y un poco mejor.

El caso es que Juan decía que cuando lavaba los trastes era el único momento en el día en que tenía tiempo para pensar, y mientras los lavaba pensaba y pensaba y cuando lo visitábamos por la noche estaba con una sensibilidad increíble, pues por la tarde había tenido tiempo de darle vueltas a muchas cosas.

Recuerdo que con él platicamos de tantas cosas, hicimos tantas discusiones, recuerdo en este momento la polémica sobre tener hijos por inseminación artificial, entre otras tantas. Fue una buena época que me dejó mucho y creo que él también se llevó mucho de nosotros. De pronto me dan nostalgia aquellos tiempos, pero sin duda, todos quienes solíamos juntarnos ya tenemos una vida muy diferente, pero sin duda, mejor.





¿Reencuentro?

20 07 2006

“…Fuimos parte de la misma historia,
íbamos en la misma prepa,
yo siempre fui una lacra
y tú eras del cuadro de honor.

Las piedras rodando se encuentran,
y tú y yo algún día nos habremos de encontrar…”
El Tri, Las piedras rodantes

Generalmente veo gente que sé que conozco, incluso suelo recordar su nombre – a veces completo – de dónde lo conozco y un poco de su historia. Sin embargo, casi nunca les hablo. Hace días me pasó con una chica que estuvo en la misma secundaria, un grado más abajo que yo.

Desde que vi los nombres en la lista de asistentes, la identifiqué, luego la vi pasar, la volví a ver y nada… al segundo o tercer día, fue ella la que me saludó de lo más familiar. Dos días después – es decir, hoy – ya estuvimos actualizándonos acerca de lo que ha sido de nuestra generación.

Me impactó un poco que a sus compañeros les ha pasado de todo – y son un año menor que los míos – hay un sinnúmero de ex – compañeras con hijos o embarazadas, a varios se les murió su mamá, otros cuantos se han hecho adictos – léase drogas o alcohol – entre otras cosas.

En cambio, de mis ex – compañeros, no recuerdo noticias alarmantes como estas; claro que hubo quien tuvo hijos y se casó, pero nada fuera de lo normal, pues fueron sólo dos y ambas están casadas.

Finalmente, me llamó la atención que ella me recuerda más que nada por el básquetbol y cuando me lo dijo me causó sorpresa. Además que me habló de una que otra compañera que jugaba conmigo ¡y no las recordé!

En fin, como le dije a mi reencontrada ex – amiga, ¿de que sirvió que en nuestra adolescencia tuviéramos esos prefectos que no nos dejaban hacer nada, si finalmente cada uno terminó haciendo su vida?





Los viejos tiempos

20 07 2006

“Cada puerta de un colegio
es como una mirada atrás
cada puerta de un colegio
es donde puedo ir a llorar,
pensando que estás detrás”.

Magneto, Cada puerta de un colegio

Hace cuatro años estaba entre nerviosa y feliz; haciendo fila en el auditorio municipal para entrar a tomar mi lugar, cuando anunciaran la entrada de la generación 1999 – 2002.

He tenido tres graduaciones muy parecidas, pero sin dudarlo, la más memorable ha sido la de preparatoria. Ahí estuve con mis amigos y compañeros, con una madurez muy diferente a la que alcancé en el mismo ciclo de secundaria. En esos años yo había entendido que la amistad no era una obligación, y que mucho menos las personas son propiedad de nadie.

Ese día, sabía que terminaba un ciclo importante y que sin duda, ni volvería a vivir, ni volvería a ver a todos los que estábamos ahí tal vez nunca o por lo menos no en mucho tiempo.

No olvido ni cambiaría por nada ese momento, cuando cada uno fuimos subiendo al podio y saludando a los directivos. Cuando todos estuvimos de nuevo en nuestro lugar, algunos encabezamos el conteo: “¿Listos? Uno, dos, treeeesss” y todos vimos birretes volar. Nunca lo había hecho, pero sin duda, ¡lo volvería a hacer!