Semblanza

29 10 2008

“Quiero ver jugueteando
Por las piezas y pátios
Un muñeco de carne
Mitad tú, mitad yo”.

Mitad tú, mitad yo

Mi tía Irma tiene dos hijos; los ama más que a su propia libertad. Los ama tanto, que los trajo a un país extraño, creyendo liberarse y liberarlos de un futuro incierto.

Ella sigue siendo libre como el viento, su mejor arma es su troca y su fé inagotable. Y cada que puede, sacude el pañuelo del bueno humor y usa como adorno en su cuello.

Toma café para mitigar la nostalgia, la añoranza de su pueblo y de su gente. Y vive libre, entre barras y estrellas, atrapada en un sueño (americano) que aún no ha visto llegar.

Y hoy, sola en casa, ha tomado el teléfono y llamado a la familia.





Cercanía

14 12 2006

“Nuestro corazón tiene
la edad de aquello que ama”.

Marcel Proust

Ayer poco antes de la media noche salieron de la ciudad mi tía, mi mamá y mi hermano (mayor), iban porque hoy sometieron a mi abuelita a una cirugía, le iban a insertar un catéter. Mi mamá por momentos se mostró pesimista, tomando en cuenta los antecedentes médicos (dos infartos) y la edad (septuagenaria) de mi abuelita se decidió a ir para estar antes y después de la intervención.

Debo admitir que en mí también se activaron algunas alarmas, pero una vez más y ahora en público, doy gracias a Dios por la salud de mi abuelita y por las bendiciones con que ha colmado siempre a mi familia.

Alrededor de las cuatro de la tarde, le envié un mensaje a mi mamá y casi a las seis me contestó: “Le fue bien ya está en casa, no estaban tapadas las arterias” así que además de la buena noticia, me alegra mucho sentirme bendecida, feliz y cercana a mi familia. Cuando leí el mensaje, casi al instante contesté: “Qué bueno, saludos a todos y un abrazo a mi abue, hoy me quedo otra vez con Flor y los esperamos mañana, que tengan buen viaje”.





Flor de Liz

12 12 2006

“La mitad de la alegría
reside en hablar de ella”.
Proverbio persa

Dice mi mamá que cuando mi hermana nació mi papá ya le tenía nombre. Siempre me ha gustado, aunque al principio me parecía raro.

Durante muchos años, en mi familia materna sólo habíamos tres primas y nos llamamos Lizet, Liz y Lizbeth, también eso siempre me pareció curioso.

Pasaron algunos años y empecé a asociar el nombre de mi hermana con otras cosas, es tan diverso, que conocí desde el libro de Elena Poniatowska hasta un puesto de carnitas que llevan ese nombre…

Hoy cumplió 19 años y para festejarlo, nos reunimos cómoda y tranquilamente mi mamá, ella y yo en un restaurante de comida italiana. Fue raro, porque fue hasta ahora que sentí mi relación con ellas más fluida y natural, más íntima y cercana. El día se nos fue haciendo planes, viendo casas y pensando en el futuro.

Otra vez fui a la casa de mi mamá, recién estrenada, y me volvió a encantar el silencio, la paz, la calma, la media luz y las estrellas que hacen el ambiente tan acogedor y meditabundo.

Este fue el último cumpleaños de la familia que festejamos este año, y lo cerramos bien, sin pedir pizza y pastel a domicilio, sino yendo a comer y la festejada apagó dos velitas y escuchó las mañanitas. Me dió gusto verlas y convivir con quienes cada vez más constituimos nuestra familia.





Sueño sabatino

25 11 2006

“Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”.
Pablo Coelho

Hay cosas que se ven imposibles tan difíciles, que se vuelven esas con las que uno ya ni siquiera sueña. Creo que hoy hubo una excepción:

  • Soñé que mi mamá ganaba una casa en una rifa de City Club.

  • No sé por qué motivo mis papás volvían y todos nos mudaríamos a esa casa.

  • También estaba el factor de que mi hermano menor tenía un problema y era muy conveniente mudarnos y unirnos.

  • En otra escena de mi sueño, yo me peleaba con mi hermano y había un forcejeo, en donde yo le quebraba su cepillo de dientes; en el mismo instante del “crack” del plástico, yo comenzaba a llorar a mares al recordar que yo se lo había regalado.

  • Luego nos reconciliabamos.

  • En este punto comienzan a disolverse las imágenes y los recuerdos.

Dicen que cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia, sin embargo, estoy un poco confundida:

  • Hace 10 días le notificaron a mi mamá que se le otorgó un crédito hipotecario y por estos días le entregan su casa.

  • Hace una semana que no veo a mi mamá y a mi hermana, a mi hermano menor hace diez días y a mi papá y mi hermano mayor mucho más.

  • No estoy enterada, pero que mi hermano menor tenga un problema es factible, aunque ojalá no sea real.

  • No recuerdo haberle regalado un cepillo de dientes a Luis. El cepillo de dientes más bien me recuerda una discusión hace tiempo, donde el cepillo fue un símbolo importante y superada la discusión se ha convertido en un chiste local. Aunque no es Luis con quien discutí, efectivamente el cepillo de dientes fue un regalo.

Este sábado amaneció para mí a las 7:34 am cuando timbró mi celular y me fue imposible evadirlo. Luego timbró un par de veces más, así que entre las interrupciones de sueño y algunos síntomas del resfrío, hasta ahora estoy cobrando conciencia y recuperando mi buen humor…





Pretextos

6 11 2006

“¿En qué lugar, en dónde, a qué deshoras
me dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba”.

Jaime Sabines, Autonecrología V

Hoy en “Imagen Informativa” tienen a Joaquín Sabina en cada corto.

Como siempre, estoy pensando en el futuro y es curiosa la sensación, porque mientras escucho “por el boulevard de los sueños rotos desconsolados van los devotos de San Antonio pidiendo besos…” pienso también en las noticias (los bombazos sucedidos hoy en el DF), el panorama laboral, la migración en América, y el sueño americano de mi familia contra mi sueño europeo.

En Diciembre habrá boda y será doble: se casan dos de mis tíos; ya le dije a mi tía que nunca pensé ir a una boda múltiple. Espero que la boda sea el pretexto para muchas cosas: pasar Navidad en familia, salir, relajarme, distraerme, convivir con mi familia y ver panoramas norteamericanos.





Quince meses

5 10 2006

“Ya no estaré detrás de ti cuando te caigas,
pero no creo, sinceramente, que te haga falta”.

La Quinta Estación, La frase tonta de la semana

Tengo un hermano mayor que yo por casi un año y medio. Hoy es su cumpleaños número 24.

Recuerdo que siempre estaba en competencia conmigo; no se cansaba de repetirme que siempre estaría más arriba que yo. Primero repitió un semestre en la prepa, y aún así, decía: “aunque sea un semestre, sigo arriba”. Nunca entré a su competencia, tan así fue que decidí quedarme en una prepa en donde él no estaba y elegir una carrera diferente a la que él eligió; todo por dejar de estar en lo mismo.

Algunos años fue mi maestro, mi guía, mi ejemplo. Nunca amigo, nunca compañía, nunca compañero. Ahora entiendo menos algunas cosas pero más otras; sé que es mi hermano y punto, sé que el papel del hermano mayor (siendo hombre y teniendo enseguida mujeres) es difícil, no estás preparado para ser maestro, guía, ni ejemplo. Sin embargo, la vida te obliga a serlo.

En el pasado reciente hemos estado distanciados, de hecho seguimos así, cada uno ha ido haciendo su vida y no nos hemos preocupado por el otro; generalmente ha sido así.

No me atrevo a decir que estoy ni más arriba ni más abajo que él. Mejor acepto que siempre iré atrás, aunque sea en la línea del tiempo, pues mal que bien, me aventaja por quince meses de vida, mismos que han hecho la diferencia en varias ocasiones.

Sin duda estoy detrás, voy recorriendo el camino que él ya pasó. Lo he confirmado. Pasé ya por etapas que él ya pasó y talvez estoy en donde él estuvo hace quince meses.

Mi mamá tiene listo el festejo como fue para mí y para mi (otro) hermano este año: pastel, pizza, refrescos, sus cuatro hijos y ella. Como hasta hace una hora no había localizado al festejado, también lo ha dicho mi madre: hoy festejaremos a tu hermano aunque él no esté. Y así será… ahora voy de salida.





Universidad

15 08 2006

“El más largo aprendizaje de todas las artes es aprender a ver”.
Jules Gouncourt

Por poco me pasaba desapercibido que mi hermana acaba de entrar a la universidad. A veces pienso que a mis hermanos menores les tocó menos suerte que a mi hermano mayor y a mí… y digo sobre la suerte, porque la vida (sobre todo la nuestra, familiar) cambió mucho de cuando yo entré a la universidad (hace cuatro años) a hoy, y así con todo lo que va pasando en la vida de un adolescente.

Cuando yo entré a la universidad, mi hermano mayor y yo teníamos un sentido de competencia muy intenso y mis hermanos menores, como espectadores, de algún modo apoyaban a uno u otro, al menos con su atención (porque no puedo decir admiración). En fin, ahora prácticamente cada uno de nosotros cuatro ha ido haciendo su vida y tanto los menores se han quedado sin el consejo y ejemplo, como los mayores nos hemos quedado sin acompañarlos por lo que ya pasamos…