Café errante

14 10 2007

“No sabía que la primavera duraba un segundo…”
Joaquin Sabina y Víctor Manuel, La canción más hermosa del mundo

Esta noche he montado mi propia versión de mi café favorito, en casa.

He estado delante y detrás de la barra. Como asiduo cliente, llegué y pedí la receta especial de la casa: café colombiano recién molido con un toque de canela, servido en el mejor punto del ritmo de su olor. Como apasionada encargada, respiré café recién molido como aire de noche fresca.

El café ya está en la mesa barra, lo acerco mientras siento su temperatura y suspiro con su aroma. Abro espacio para mi libro y lo pongo entre nosotros.

Voy conociendo a Oliveira y me parece tan familiar… a decir verdad, me reconozco como él. Pido mi segunda taza. Ya empiezo a sentir ese calor y paz que me provoca el café. Sigo en el capítulo 1, cambio de página y sigo. Por un momento todo me parece perfecto: la música que me lleva a una época que no viví, el olor, el sabor, las luces…

Tomo mi tercera taza, me quedan dos tragos y pido la cuenta. “No es nada” – me dicen al otro lado. Cierro mi libro, suspiro y tomo el último trago. Sonrío al tiempo que digo: “Gracias… hasta luego” y me marcho.





Efectos secundarios

4 03 2007





¿Besar sapos?

24 02 2007

“Todos matan lo que aman:
el cobarde con un beso,
el valiente con una espada”.

Oscar Wilde

Tengo la mala costumbre de buscar la relación que guarda (o al menos debería guardar) la obra con su título. Hoy vi una película mexicana, Cansada de besar sapos, hace rato la puse nuevamente buscando otra vez la relación. Nada. No la encuentro.

Mi idea sobre besar sapos sería intentar con casos perdidos a los que les apuestas, pero finalmente te das cuenta que era caso perdido. En fin, así hay cosas que no hay que dejar de ver… hasta para que no nos cuenten.

Entre otras cosas, hoy dormí una siestar larguísima, timbró mi celular y desperté con el cuerpo dormido, tengo la idea que es cuando duermes tan profundamente que hasta físicamente estás en standby.

Otra vez hace casi una semana que no escribo; y no es que en mi vida no pase nada, al contrario. Sigo con proyectos; esta semana he tenido mucho trabajo, los últimos días hable casi seis horas seguidas sin parar diarias. Cambio de trabajo y estoy contenta, porque sé que es el primer paso. Dejar mi primer trabajo es difícil, pero a veces hay que tomar decisiones antes que la vida decida por uno.

La escuela sigue, de hecho, el lunes comienza. Duraré poco más de un mes preparando mi tesis para luego tramitar el examen profesional. Es emocionante todo esto, pero también lo estoy viviendo con mucha calma, sin mucha euforia.

La semana que inicia mañana traerá muchos cambios. Por momentos creo que los cambios son buenos cuando uno cree en ellos, que todo se carga positivamente con nuestros pensamientos, así que a pensar positivo y a sacar lo bueno de todo.

Otra vez gracias amigos, como siempre leo sus comentarios y me llenan de buena vibra. Un abrazo a cada uno.





Nuestra fragilidad

21 11 2006

“El hombre que tiene miedo sin peligro,
inventa el peligro para justificar su miedo”.

Alain

En 1998, solía llevar un diario. Era un cuaderno de espiral de ciento ochenta hojas. Además de escribirlo de mi puño y letra, lo transcribí una o dos veces. Este fin de semana me encontré algunas hojas con reflexiones que siguen siendo de mis favoritas. Un extracto del libro “Cómo comprendernos mejor” de Ramiro Garza, la hoja fechada el jueves 10 de diciembre de 1998 habla de “Nuestra Fragilidad”:

“Somos los reyes de la creación. Fabricamos cosas ya indestructibles… pero seguimos siendo frágiles.

Se nos rompe el corazón al impacto de un solo pensamiento. Se nos astilla la esperanza con el golpe ligero de una desilusión cualquiera. Se nos derrumba nuestro sueño al rumor de la ola de la incomprensión ajena.

Y nos sentimos mal, buscamos algo en qué apoyar nuestra pobreza de ánimo.

¡Nosotros, reyes de la creación, emperadores de la tecnología, jefes y caudillos de cuanto ser animal vive en la Tierra, almirantes de lo desconocido y capitanes de lo que habrá de conocerse, somos tan frágiles como una de esas gotas de rocío que, sobre el pétalo de una flor, viven su instante con la desesperación de lo instantáneo!

Somos frágiles por naturaleza, pero gracias a nuestra fragilidad sabemos lo que es la fortaleza. ¡Qué pequeñez tan gigante! Gracias a lo que no podemos ser jamás, sobrevivimos siendo ahora.

¿En dónde está el secreto de nuestra fortaleza? ¿en nuestra fragilidad, en el alma, en el espíritu? Nuestra fortaleza es saber que no morimos del todo. Podemos sobrevivir, proyectarnos al universo entero, adentrarnos en la conciencia de algo más allá del átomo, de la materia divisible.

Maravillosa fragilidad la nuestra. Tengámosla presente en cada día, porque de ella brotará lo indestructible de nuestro destino humano. Somos granos de arena en la playa, pero la planta que nos pisa lleva un camino y el agua que nos disuelve, viene de la eternidad.”





Relato pendiente

3 11 2006

“Un aumento de sueldo
es como un martini: sube el ánimo,
pero sólo un rato”.

Dan Seligman

Tenía pendiente relatar que el pasado fin de semana – como muchos otros – sucedió lo que menos planeé. Me encontré sumergida en el mágico mundo del teatro, de los festivales y todo lo que implica ser de fuera, representar algo y asumir lo anterior.

Siempre me ha gustado el teatro; tal vez me habían faltado tiempo y espacio para dar rienda suelta a ese deleite de estar no sólo de espectador, sino del lado del montaje.

Recuerdo mi interés desde pequeña por conocer el fondo de las cosas (desarmando objetos, inventando aparatos y esa manía que tengo por dibujar cubos, con el afán de ver el objeto de diferentes ángulos).

También me he interesado en los temas sociales y en la difusión cultural; aunque antes no lo entendía, ese día pensé mucho en Clarice, Altamar, Lahaim, el doctorhache y muchísimos más que dedican tiempo y esfuerzo en transmitir y fomentar la cultura.

Espero volver a tener la oportunidad de participar de ese modo en algún proyecto; lo único malo es que cuando uno anda entre ciudad y ciudad y por carreteras, no hay wireless.





Elizabethtown

4 09 2006

“I’ll be your dream, I’ll be your wish, I’ll be your fantasy.
I’ll be your hope, I’ll be your love, be everything that you need”.

Savage Garden, Truly, madly, deeply

Hollie Baylor (Susan Sarandon) pronuncia un mensaje en el funeral de su esposo:

“Estoy un poco nerviosa, pero aquí estoy. Ha pasado mucho tiempo.

La taquigrafía de un largo matrimonio, éramos completamente opuestos y funcionó.

El plan era enviar a mi hijo a representar a la familia. Me aterraba que ustedes al mirarme vieran a esa mujer de California que se lo llevó, aunque vivimos en California como familia solo 18 meses hace 27 años… siempre me sentí así.  

Todo porque subí a un elevador en Tokio y este apuesto capitán entró en él de camino a casa en Elizabethtown, estaba comprometido, al igual que yo… y, mmm… no sé como lo secuestré y lo llevé a Disneylandia.

Pero algo pasó entre nosotros, que no era parte del plan: nos enamoramos.

Déjenme contarles un poco de la vida sin Mitch: quise aprender un poco sobre el auto de Mitch y literalmente me comió, fui al banco y el cajero me miraba con gesto extraño, al llegar a casa y mirarme en el espejo vi que mi cara estaba verde por una mascarilla que había olvidado quitarme [risas] y llamé al agente de seguros que nos atendió por treinta años a cuyo hijo Mitch ayudó a entrar a Westpoint, para decirle que Mitch falleció, no me llamó sino hasta dos días después eh…

El auto, el banco, el agente de seguros, el mundo… ¡su muerte no le importó a nadie!… sino a nosotros.

Siempre quise aprender a bailar tap. Así que empecé a tomar clases, quería aprender, sí, en serio y quería aprender a cocinar comida orgánica, así que me atreví… y reparé el retrete [risas, voz: ¡qué valiente!]  ¡Sí! todo yo misma [voz: todo ella sola] y quise aprender a reír…

¿Por qué no pude ser mas divertida cuando Mitch vivía? Pero descubrí la razón: lleva tiempo ser divertido y lleva tiempo extraer el gozo a la vida, así que me inscribí en clases de comedia… ¡sí, lo hice!… y lo sé, lo sé, era la más vieja de la clase… [risas y aplausos] Gracias.

Se nos dijo que contáramos una historia verdadera, algo que realmente nos hubiera pasado, así que pasé al frente y decidí hablar de mi esposo y del amor que dejó atrás.

Pocos días después de su muerte, caminaba por el jardín y vi a nuestro vecino, quien era muy buen amigo de Mitch, Bob, él me vio cruzando la cerca y me dijo: “lamento tanto tu perdida” y supe que él necesitaba también sentir esa perdida y compartirla y deseaba ayudarlo, me rodeo con sus brazos me arrulló y me abrazo con ternura.

Al fin alguien a  quien en verdad le importaba… y luego, de pronto sentí algo [risas, tos, gritos ligeros, afirmación de ella] y era ¡muy grande! [más risas] hay que decirlo, hay que decirlo ¡un pito! [risas y aplausos] un pito, eso es lo que saco, eso es lo que saco por querer hacerlo todo yo misma: PitoLocoBob, mi vecino… [carcajadas].

¡Ay Dios, los adoraba, a todos ustedes! Te amo. Esto es para ti, tu canción favorita: “Una noche de sábado”.

– –

Ella baila – tap – ahí mismo. Sus hijos, su familia y todo Elizabethtown que tanto amó a Mitch, fueron testigos. Este fin de semana vi la película Elizabethtown y me encantó el detalle, la escena, el significado, el contenido de la escena que transcribí antes.

Me llamó la atención que la fecha en la que se desarrolla la película es el 25 de Junio de 2005… cuando yo cumplía 21 años.





Segundas partes

11 08 2006

“Otra vez mi boca insensata
vuelve a caer en tu piel de miel”.

Maná, Labios compartidos

1

Ella está de vuelta, ha regresado luego de “sacrificar para salvar su matrimonio”. Lo que parecía un acto de “dejar el todo por el todo” se convirtió en unas vacaciones, un tiempo para relajarse, convivir y reconocer con quien elegiste estar.

Ya de vuelta en la ciudad, ha reconocido su casa. Aunque la ha encontrado sola, ahora eso no le importa. Pues antes de abordar aquel camión empacó la promesa que él le regaló: seis meses más.

Ahora le toca a ella retomar su vida, retomar lo que sacrificó y volver a ver por sí misma. Con total calma, toma el teléfono y llama a su ex – jefa para saludarla. Al igual que su vida y su matrimonio, vuelve a empezar y se encuentra una nueva oportunidad.

2

Cuando iniciaron su relación, dos meses atrás, el y ella sintieron que sería una relación más, en la cual pondrían todo su empeño, conscientes de que “nada es para siempre”.

Pasado este tiempo, él fue queriéndola cada vez más; dejando de lado el miedo, sintiéndose seguro y cada vez con más ganas de seguir. Ella, más fría como era, fue luchando por no perder la sensatez, no perder el control, saber cuánto lo quería y hasta dónde quería quererlo.

Un día, el amor se salió de control, empezó a crecer sin que ninguno de los dos pudiera hacer nada. Él estaba feliz, ella asustada.

Ella decidió irse, aunque lo quisiera y él a ella. Sentir la situación fuera de control la trastornó. Eligió quedarse con ella, seguir buscando amores efímeros y sentirse segura. Decidió dejar el amor de donde no se hubiera ido jamás. Ellos lo sabían. Ella fue cobarde, él la respetó.

3

Él es sensible y constante, ella tiene alma viajera. Sus encuentros son esporádicos, pero mágicos, únicos.

Cada vez que ella vuelve, él no tiene forma de negarse, de abstenerse, de exigirle estabilidad y entrega.

Quienes conocen la historia, la juzgan a ella, diciendo que la que se va y vuelve es ella y que si él sigue cayendo con ella es porque la quiere y si sufre es por no querer compartirla.

Otros decimos que él no la quiere lo suficiente para decir “ya no” y entra más su amor propio que el amor por ella al aceptarla y volver a compartirla.

4

Raúl está seguro que ha conocido a la mujer de su vida, a su alma gemela. El error ha sido decirlo. Luego de algún tiempo solo, a la espera, presiente que ella es. Sueña con ese futuro juntos.

En esta historia no entra ella: él llena la historia por sí solo. Él ama por los dos.

– – –

Muchas veces hacemos cosas, elegimos o rechazamos y creemos tontamente que es para siempre. Afortunadamente la vida cambia tanto y tan inesperadamente, que a veces uno se sorprende cuando nota dónde ha ido a parar. Nada es para siempre y nada es tan fuerte como parece.