13 07 2017

A VECES

A veces
me da por mentir
y digo que fueron los otros
y nunca nosotros
los que sin ninguna razón
trajeron desasosiego,
revolviéndolo todo,
derrumbando lo propio y lo ajeno…

Y a veces, sé
que fuimos nosotros
y nunca los otros,
nunca los otros.

A veces le echo la culpa al desasosiego. He llegado a pensar que a todo mundo le llega, que va y viene en la vida. O tal vez me cayeron de pronto los años, junto con las canas. Pero como dijo Sandra, ¡ahí la llevo! Y como digo yo, ¡ahí la llevamos!

He entendido que cuando te cae mal tu jefe – cosa que no me ha pasado y que en todo caso siempre negaré, sobre todo por escrito – lo mejor es hacerlo tu cuate. ¿Quién no tiene un cuate que en el fondo le cae mal pero aún así le cae bien? Suena confuso, pero creo que se trata de aceptar. Cuando uno conoce a las personas, acepta que son como son y entiende que la percepción que uno tiene de ellos, es asunto de uno y no de ellos. En fin, buenas ideas para hacer cuates: hacer un viaje por carretera, tomar café e invitar tú, tomar unos tragos juntos – nunca menos de dos, hablar del clima, y por supuesto, de Donald Trump.

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