Premonición

24 12 2009

“…cuando al punto final de los finales
no le siguen dos puntos suspensivos.

Peor es no querer saber quién eres,
agua pasada, tierra quemada,
que de igual esperarte o que me esperes,
que no seas tú entre todas las mujeres,
que la cuenta está saldada”.

Joaquín Sabina, Agua pasada

Soné con una fiesta en la casa de mis papás. Yo estaba en el comedor, viendo la televisión y observando a todos pasar.

Mi papá salía a comprar más carne para asar. Mi tía Milka y mi tío David venían a decir que también compraran otra red porque ya sabían que esas no aguantan más de ciertas horas. Yo preguntaba de qué era la red, ¿de fútbol, de básquetbol, de vóleibol?

Al rato me ponía de pie y caminaba hacia la sala. Ahí estaba un cobertor y una almohada acomodados detrás del sillón, junto a la ventana, donde amí me gustaba dormir. Me hacía un lugar junto al sitio de dormir y me recostaba en la alfombra. Me acercaba a la almohada, tratando de identificar el olor.

Después me iba hacia el antecomedor pasando por la cocina. Me sentaba y mientras tanto, entraban del patio muchas personas: ahí iba Alex — mi primo; y en la mesa, Pepe — mi hermano a mi derecha y mis tíos Milka y David a mi izquierda. Hablaban que Alex había alardeado de vender una casa que valía veinticinco mil dólares en casi ochocientos mil. Yo interrumpía con tono de gerente de soporte, diciendo: “¡esas son mamadas! — de reojo veía a mi papá y corregía — ¡esas son tonterías! si Alex está exagerando, hay que hacérselo saber, pero claramente ir y decirle que eso está mal. Yo abría la discusión y me iba al baño.

Mientras veía como la gente seguía entrando a la recamara, vislumbraba el pasillo de la mesa del teléfono; entonces entraba al baño y pasaba de largo a quien estaba frente al espejo.

De frente a la ventana, me limpiaba la cara y después sacudía mi nariz. Observaba algo en la pequeña ventana, cuando alguien detrás de mí me decía: “sólo te faltó el último martillazo”. Yo me daba media vuelta y sonreía mientras decía: “a estos martillazos yo no fui invitada”. Me acercaba y nos abrazabamos, luego con un gesto de medio abrazo avanzábamos a la mesa, otra sonrisa y cada quien volvía a su sitio.

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27 07 2012
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me encantan esas palabras de sabina!! tu blog me parece delicioso, grande para la ayuda y la realizacion personal, gracias 🙂

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