Semblanza

29 10 2008

“Quiero ver jugueteando
Por las piezas y pátios
Un muñeco de carne
Mitad tú, mitad yo”.

Mitad tú, mitad yo

Mi tía Irma tiene dos hijos; los ama más que a su propia libertad. Los ama tanto, que los trajo a un país extraño, creyendo liberarse y liberarlos de un futuro incierto.

Ella sigue siendo libre como el viento, su mejor arma es su troca y su fé inagotable. Y cada que puede, sacude el pañuelo del bueno humor y usa como adorno en su cuello.

Toma café para mitigar la nostalgia, la añoranza de su pueblo y de su gente. Y vive libre, entre barras y estrellas, atrapada en un sueño (americano) que aún no ha visto llegar.

Y hoy, sola en casa, ha tomado el teléfono y llamado a la familia.