El Mariposa

23 01 2008

Del Mariposa, nadie sabía su nombre, y era raro, porque lejos de ser un tipo misterioso que sólo sale de noche o que no habla con nadie, era todo lo contrario; siempre se le veía junto a la fuente del parque, hablando con tal arte, que conseguía lo que quería unas veces y otras, simplemente se iba de la lengua.

Flaco hasta los huesos, pero pesado a la vista por los tonos amarillo y anaranjado que vestían sus cabellos; su rosto, simulaba dunas en el desierto de su piel dorada. Yo solía mirarlo, me intrigaba por qué la gente pasaba tanto tiempo oyéndolo, hasta que conlcuí que era morbo: no había conocido a nadie que moviera cada uno de sus huesos al hablar, sus ademanes eran como aleteos, pero en vez de llevar alas, le colgaban cuatro cadenas que sujetaban a su pantalón su cartera y todo lo que siempre llevaba; decía que la vida podría ser tan corta, que quería en todo momento, traer todo lo de valor consigo.

El día que me decidí a conocerlo, no quise preguntarle su nombre, pero siempre pensé que se llamaba Manuel, por una placa que escondía en una bolsa de su cartera.

Luego, pasé mucho tiempo queriendo comprobar que no era su físico lo que me hacía aceptarlo como El Mariposa. No teníamos nada en común, pero me sentía particularmente unida a él.

Los meses que yo pasaba buscando inspiración para pintar mis cuadros, pensaba mucho en él; y no porque pensara pintar mariposas, sino en esa idea que me venía siempre que me preguntaba el por qué de su apodo…

El día que dejé de ver al Mariposa junto a la fuente del parque, como todos los días, comprendí esa unión que siempre había sentido. Fue como darme cuenta, que el tiempo que El Mariposa anduvo por aquí, fue como el flashazo de mi próximo cuadro rondando por mi mente. Imagino esa mariposa en mi cabeza, aleteando y aleteando… me da vueltas unas horas, hasta un día, y luego viene su metamorfosis… ahora lo recuerdo y casi puedo ver mi mariposa mental madruando mientras sale rompiedo su esqueleto… y al final, se va dejando el eco de su aleteo, pero la prueba irrefutable de que estuvo aquí, son los cientos de nuevos pensamientos que fortalecen y hacen imposible de borrar el interminable recuerdo de quien además de tener plasmado en un lienzo, vuelvo a verlo cada día, que cruzo el mismo parque cuando regreso con Manolito del colegio.

Taller de Narrativa
CAAV – Enero 22, 2008. Guadalajara, Jalisco.
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One response

24 01 2008
Lety

Felicidades! te quedo muy linda la historia, me envolviste con tus letras y pude recrear perfectamente la imagen del mariposa en mis pensamientos.

Un abrazo!

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