Semanario

14 10 2007

“Como extraño aquellos suelos,
los cuentos de mis abuelos…
cómo quiero volver”.

Joan Sebastián, Juliantla

Siempre tendremos un pasado. Cada paso al frente, agrega toda una época que guardará nuestra memoria.

La misma semana en que volví a Los Ángeles, me sentía muy feliz. Recuerdo el primer sábado, en aquél departamento lleno de luz, y lleno de verdes al exterior. Yo ahí, descalza, caminando por esa duela, con el teléfono en la mano, entrando a la cocina – le decía a Ani que estaba tan feliz, que hasta cocinaría mi propia comida,

y ella me dijo: “¡Sí que estás de buenas!”
y yo pensé: “¿Y ésta cómo sabrá que sólo cocino de buenas, si en aquellos años de primaria ni nos acercábamos a una estufa?”

Pero total, no cuestioné más su conjetura y seguimos… pasamos toda la tarde hablando de mil y una cosas, yo cociné, comí, bebí unas cervezas y ella allá, también comiendo, echándole un ojo a los hijos y hacia el fin de la tarde compartimos un cigarrillo.

Aquella tarde, ella fue mi compañía, ella fue mi música. Hoy que vuelvo al mundo más real que tengo; estoy sola en casa – así que yo la he pasado con calma, ahora me acompaña Joaquín Sabina y todo al que Joaquín invite, del otro lado, una olla esperando el primer hervor, en medio yo.

Hace rato estuve viendo el partido de fútbol México contra Nigeria. Aunque me gusta el deporte, esta época pre – mundialista no he podido disfrutarla. No puedo si quiera describir lo que siento cuando veo el rostro tan infantil de Andrés Guardado o de Giovani Dos Santos y como destellos vienen a mi mente sus múltiples portadas al otro lado del mundo, disfrutando de lo que – siento – aún ni digieren. Si quisiera encontrar una descripción, tendría que recurrir a un diálogo de Incautos:

“Aquellos tipos los tenían todo […] siempre estaban sonriendo, parecía que estaban diciendo iñato, lo tenemos todo…”

Esta semana apenas rebasé los seis meses en mi empleo. Vinieron mi jefe y su jefe y nos invitaron a comer; ahí me entregaron un reconocimiento por mi “Outstanding work”. Me siento bien, me siento contenta y tranquila, además que el estrés y cansancio que cargaba se diluyó en un par de papeles que me entregaron. Esto – una vez más – abrió mi mundo y sobre todo, me invitó a soñar otra vez. Mi empresa me ofrece un futuro y más allá de lo que ellos bosquejan, yo ya tengo el óleo completo… pero reservada como soy, me guardo mis planes por ahora, porque bien dicen que el éxito es la suma de tiempo y trabajo.

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One response

19 10 2007
Karla Ramos

Me encanto el parrafo final, no se como explicarte lo que senti al leerlo, talvez suene raro, lo que mas me gusto fue “Mi empresa me ofrece un futuro y más allá de lo que ellos bosquejan, yo ya tengo el óleo completo…” me da mucho gusto saberte contenta y tranquila, quiza no es relevante para ti… sin embargo al leer todo esto me siento muy orgullosa por ti y por todos tus logros.

Saludos!

P.D. me encanta como escribes y como piensas.

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