Whisky en las rocas

31 10 2007

“Poco a poco
 se me caen los besos en tu piel”.

Jeremias, Poco a poco

Claudia es un whisky en las rocas, donde el whisky es Linda y las rocas son Johanna. La semana pasada, Claudia visitó Guadalajara y por varios días fue el medio para transportarme al pasado: miércoles de cervezas, la ciudad de noche, fin de semana con un poco de todo: comida, licor, música, cantantes…. esas palabras mágicas que nos hacen levantar el rostro y el vaso: ¡salud muchachas chavas!





Y sin embargo

31 10 2007

Cuando Fabián entró por la puerta 7, apenas le dio tiempo de voltear y de una vez por todas, confirmar que esa era la guitarra que había esperado hacía un mes y buscado el año pasado por Madrid. Se quedó atónito, mudo, frío. Avanzó por el pasillo, encontró el lugar B2 y apenas al relajar la espalda, comenzó la canción, él oía frases ir y venir, la música por todos lados:

                       “y me envenenan los besos que  voy      d   a   n   d   o
                                                      y, sin embargo, cuando
                duermo sin ti   c o n t  i  g  o    s  u   e   ño …”

Sereno y con ganas de un cigarrillo, Fabián salió del Auditorio, silbaba aquella canción que duró poco más de ocho minutos y de regreso a casa mientras veía las luces de la ciudad, vislumbraba aquella noche, que ya quería repetir.





Escenarios

16 10 2007

“A Los Ángeles llegaron, a Hollywood se pasaron
en un callejón oscuro las cuatro llantas cambiaron…”

Los Tigres del Norte, Camelia la Texana Contrabando y Traición

Me parece que alguna vez mi mamá mencionó a “Camelia la Texana” para poner un ejemplo.

En estos días el nick de mi hermano menor, parece su agenda. ¿Recordará que yo le cree esa cuenta de correo?… cuando nació, yo quería que se llamara Luis Miguel – en un gran acto de sensatez, mi mamá cortó mi crédito y decidió que fuera Luis Manuel. Cuando creamos su correo – volví de creativa – y escribí Luiz con zeta, no sé por qué, pero siento que ahora es su distintivo.

Cuando estaba en secundaria, me gustaba andar en camión. Me gustaba esa sensación de calma – ¡y no hablo del camión! – salir de clases, caminar sin prisa, detenerme o desviarme si quería e ir a la parada al tiempo que quisiera. Incluso los sábados me apetecía irme caminando hasta mi casa – sólo una vez lo hice. Aunque la ciudad y los tiempos han cambiado, una semana después de andar en camión, casi he vuelto a disfrutar ese brinquito al bajar y ese equilibrio cuando no hay lugar. Ahora ya no soy de las que va bobeando, pensando o analizando a la gente… ahora soy de las que va leyendo y de las que el mundo se les acaba al ras de la hoja; pero hay cosas que no cambian, como lo difícil que se hace leer con tanto movimiento.

Ayer hice algunas compritas, mis cuentas se fueron al cielo, pero me di gustos que hacía tiempo no me concedía: boleto para el concierto de Miguel Bosé, boleto para el concierto de Joaquín Sabina, unas cuantas apuestillas en el YAK (pocas, muy pocas) y una cena rica en un café cerrado al público que incluyó un plática que me supo a amistad de años, para terminar, paseo en Pre – Tren y finalmente taxi… una noche fresca y mucho sueño.





Café errante

14 10 2007

“No sabía que la primavera duraba un segundo…”
Joaquin Sabina y Víctor Manuel, La canción más hermosa del mundo

Esta noche he montado mi propia versión de mi café favorito, en casa.

He estado delante y detrás de la barra. Como asiduo cliente, llegué y pedí la receta especial de la casa: café colombiano recién molido con un toque de canela, servido en el mejor punto del ritmo de su olor. Como apasionada encargada, respiré café recién molido como aire de noche fresca.

El café ya está en la mesa barra, lo acerco mientras siento su temperatura y suspiro con su aroma. Abro espacio para mi libro y lo pongo entre nosotros.

Voy conociendo a Oliveira y me parece tan familiar… a decir verdad, me reconozco como él. Pido mi segunda taza. Ya empiezo a sentir ese calor y paz que me provoca el café. Sigo en el capítulo 1, cambio de página y sigo. Por un momento todo me parece perfecto: la música que me lleva a una época que no viví, el olor, el sabor, las luces…

Tomo mi tercera taza, me quedan dos tragos y pido la cuenta. “No es nada” – me dicen al otro lado. Cierro mi libro, suspiro y tomo el último trago. Sonrío al tiempo que digo: “Gracias… hasta luego” y me marcho.





Semanario

14 10 2007

“Como extraño aquellos suelos,
los cuentos de mis abuelos…
cómo quiero volver”.

Joan Sebastián, Juliantla

Siempre tendremos un pasado. Cada paso al frente, agrega toda una época que guardará nuestra memoria.

La misma semana en que volví a Los Ángeles, me sentía muy feliz. Recuerdo el primer sábado, en aquél departamento lleno de luz, y lleno de verdes al exterior. Yo ahí, descalza, caminando por esa duela, con el teléfono en la mano, entrando a la cocina – le decía a Ani que estaba tan feliz, que hasta cocinaría mi propia comida,

y ella me dijo: “¡Sí que estás de buenas!”
y yo pensé: “¿Y ésta cómo sabrá que sólo cocino de buenas, si en aquellos años de primaria ni nos acercábamos a una estufa?”

Pero total, no cuestioné más su conjetura y seguimos… pasamos toda la tarde hablando de mil y una cosas, yo cociné, comí, bebí unas cervezas y ella allá, también comiendo, echándole un ojo a los hijos y hacia el fin de la tarde compartimos un cigarrillo.

Aquella tarde, ella fue mi compañía, ella fue mi música. Hoy que vuelvo al mundo más real que tengo; estoy sola en casa – así que yo la he pasado con calma, ahora me acompaña Joaquín Sabina y todo al que Joaquín invite, del otro lado, una olla esperando el primer hervor, en medio yo.

Hace rato estuve viendo el partido de fútbol México contra Nigeria. Aunque me gusta el deporte, esta época pre – mundialista no he podido disfrutarla. No puedo si quiera describir lo que siento cuando veo el rostro tan infantil de Andrés Guardado o de Giovani Dos Santos y como destellos vienen a mi mente sus múltiples portadas al otro lado del mundo, disfrutando de lo que – siento – aún ni digieren. Si quisiera encontrar una descripción, tendría que recurrir a un diálogo de Incautos:

“Aquellos tipos los tenían todo […] siempre estaban sonriendo, parecía que estaban diciendo iñato, lo tenemos todo…”

Esta semana apenas rebasé los seis meses en mi empleo. Vinieron mi jefe y su jefe y nos invitaron a comer; ahí me entregaron un reconocimiento por mi “Outstanding work”. Me siento bien, me siento contenta y tranquila, además que el estrés y cansancio que cargaba se diluyó en un par de papeles que me entregaron. Esto – una vez más – abrió mi mundo y sobre todo, me invitó a soñar otra vez. Mi empresa me ofrece un futuro y más allá de lo que ellos bosquejan, yo ya tengo el óleo completo… pero reservada como soy, me guardo mis planes por ahora, porque bien dicen que el éxito es la suma de tiempo y trabajo.





Guadalajara

11 10 2007

“Y yo estoy aquí,
borracho y loco…
y mi corazón idiota,
siempre brillará”

Enanitos Verdes, Lamento Boliviano

Voy entendiendo de qué se trata Guadalajara. El martes lo supe.

Guadalajara se trata de un bar en el primer piso de un edificio frente a la rectoría de la UdeG. Guadalajara se trata de música en vivo dentro de ese bar (mejor definido como lounge) con cinco músicos vestidos tipo pachuco, tocando mayoría de instrumentos de viento, un espacio cálido, a media luz, alguien levantándose de su mesa a cantar La Vie en Rose acompañada por el piano, en las mesas por igual vino tinto como cerveza y un buen brindis por el cumpleañero. Guadalajara se trata de dos margaritas y una charla con los amigos, de terminar la precopa e ir a otro lugar y a otro y a otro.

Guadalajara como cualquier otro lado se trata de ir, buscar, conocer, vivir.





Eco

7 10 2007

“La soledad es cruel.
Como los ecos,
que te dicen a gritos que no hay nadie más”.

rlrm

¿Qué hago con toda esta frustración que siento? Mi casa es chica, no tengo dinero, no tengo vida ¿Cómo hago para conocer gente y reactivar mi vida?…¿cómo?

La soledad es cruel. Como los ecos, que te dicen a gritos que no hay nadie más.

Y tal vez a nadie le he dicho, pero siento que estos meses me han secado. Tal vez he crecido en mi capacidad laboral, pero ¿qué he hecho de mis gustos? ¿Dónde han quedado los días en que llegaba a casa, ponía música y cocinaba con tranquilidad? ¿Dónde ha quedado el gusto de tener una mascota? …de compartir, de aprender.

Ni siquiera estoy segura que esto que tengo sea soledad. Necesito tiempo. Quiero mi tiempo y usarlo como me haga más feliz.

Quiero ir, estudiar y volver. Dar clases en la Universidad, ¿por qué no? Tener mi día lleno, disfrutarlo y además tener mis vacaciones.

¿Estaré yéndome a los extremos? ¿Será esto el reflejo de una semana pesada, un fin de semana corto y un Domingo en casa?