Mañana.

31 01 2007

“Lo que hoy siente tu corazón,
mañana lo entenderá tu cabeza”.

Anónimo

Ayer – comiendo comida oriental de nuevo – me di cuenta que perdí la noción del momento en el que volví a comer con gusto, con hambre y con ganas y dejé de hacerlo guiada por el reloj.

Hoy cuando me desperté tuve ganas de escuchar música, buscaba un disco de pop y no lo encontré, en su lugar tome “Guapa” de La Oreja de Van Gogh.

Mañana empezará otro día y será muy diferente que ayer y hoy. Desde esta noche está pronosticada nieve otra vez… cuando veo el clima siento que ya no puedo con tanta nieve, pero mañana me da igual. Mañana empiezo a cerrar círculos.





Cambios.

26 01 2007

“Después de la tormenta la calma reinará
después de cada día la noche llegará…”

Pandora, Después de ti

…después de un día de lluvia el sol se asomará. Luego de trece días de mal tiempo, hoy brilla el sol, y es que así son las cosas: un día llueve y al otro vemos el arcoiris.

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Apenas ayer amaneció nevado, sentí mi ánimo restaurado y mi corazoncito se entusiasmo un poquito, aunque a veces sea gruñón. Salí temprano para ir a la oficina y hasta me dió tiempo de tomarme un par de fotos; lástima que no era tan temprano como para fotografiarme en La Quinta nevada.

Y como decía, la vida es de cambios. Ayer mismo fui a una entrevista de trabajo. Pensaba mucho en los deseos de cosas imposibles, en “el poeta que decide trabajar en un banco”. No sé qué arriesgar, no sé siquiera si deba arriesgar y de una vez por todas virar hacia otro lado… No sé, no sé. Tengo mucho que pensar, y por lo pronto hoy iré a un examen, así vamos viendo si seguimos interesados.





Coctel de sentimientos.

24 01 2007

Hoy traigo puestos mi boxer naranja y mis calcetines blancos con franja naranja, esos que compré hace unos cuatro meses haciendo honor a la libertad sexual.

Cuando uno prepara un coctel, mezcla algunos ingredientes y de lo que teníamos primero, nace otra cosa. Hoy me ha pasado eso. Si pudiera describirlo, diría que me siento estresada, cansada, desilusionada, preocupada, enojada, asombrada, impotente, confundida, arrepentida… Si pudiera describirlo, diría que me siento… pero mejor intento y lo cuento.

Estresada, porque hoy en la oficina fue un día laaaargo, de mucho trabajo. Cansado.

Todo el día estuve en una de esas cosas que tanto me fascina hacer (auditorías) que se tornó consultoría y que me gusta aún más. Pero desilusionada porque no me esperaba esos resultados, así que la consecuencia será ahora estar preocupada, enojada y asombrada.

Impotente porque mi hermano llevó mi coche al servicio y tardó seis horas, de las cuales dos contaron como horas extra en la oficina… y yo que salía temprano y lo único que quería era irme a casa, sumergirme entre las cobijas, ver TV y no saber nada más… por algo no es bueno hacer planes.

Confundida de ver a mi hermano como viviendo en otro mundo, observándonos y tratando de interactuar desde allá; porque yo no me explico cómo jerarquiza la importancia de que mi papá esté esperándolo las mismas seis horas y le preocupe más estar en servicio como paramédico y volver pronto a la delegación… y es que yo respeto su vocación y los servicios comunitarios a los que quiera destinar su tiempo, pero lo que no entiendo es que si estaba ocupado, ¿por qué intenta dividirse y finalmente está a la mitad allá y a la mitad acá?

Obviamente, toda la espera, los retrasos, la incertidumbre (ya que no lo localizábamos) y demás me tenía un poco molesta… y fue chistoso cómo estos días he visto a toda mi familia y hoy con un par de llamadas supe de los cinco. Pero bueno, decía que todo eso me hizo enojar, así que para rematar el coctel, cerré con arrepentimiento por sentir que soy dura con mi hermano.

Luego de todas las reflexiones y las etapas de mi ánimo, terminé comprando una cerveza holandesa: amarga, fuerte y nostálgica. Escribiendo un poco por la noche lo que pensaba publicar mañana.





Oriente.

23 01 2007

“Nada hay en la mente
que no haya estado
antes en los sentidos”.

Aristóteles

Hoy mientras comía tuve tiempo de preguntarme si cuando vaya a Lejano Oriente Extremo Oriente (si algún día voy) me divertiría y me entretendría tanto viviendo de comida china y japonesa y comiendo con palillos.





Puentes.

22 01 2007

“Nos tocaba crecer y crecimos, vaya si crecimos,
cada vez con más dudas, más viejos, más sabios, más primos,
pero todo se acaba, ya es hora de decirte ciao,
me ha citado la luna en Corrientes esquina Callao”.

Joaquín Sabina, Resumiendo

Callao

A veces me da por compararme con entes. Hace meses decía que yo era como el puente que estaban construyendo en la calle que me llevaba a la casa de mi mamá. Realmente me sentía así, como si estuviera edificándome de nuevo. Ahora – tarde o temprano – me he dado cuenta que nadie somos un puente… y aunque así fuera, luego de ese puente, se han seguido construyendo, hoy está en construcción uno más y otro a desnivel.





Autobiografía.

21 01 2007

“La misma esperanza deja de ser felicidad
cuando va acompañada de la impaciencia”.

John Ruskin

Autobiografía, escribiendo mi propia vida. Intentando organizar mis ideas, mi vida, mis sucesos cree esta bitácora, sin personajes, bajo un pseudónimo del que poco a poco he ido saliendo.

Hay veces en que este mundo y el real son igual de acelerados, igual de reales… iguales. A veces le temo a mis manías. Intento ser organizada en ambos, me desquicia la incertidumbre.

Detrás de la foto, de las letras, de las líneas y los colores difumino todos mis miedos, aunque Autobiografía se ha convertido en el medio más directo con todo eso, a veces, con mi interior. Inicialmente escribo para mí, escribo cuando no hablo, cuando lo necesito. Aunque luego de un tiempo he encontrado un nuevo sentido a escribir: compartir, convivir, aprender y crecer.

Aunque es raro, esta entrada constituye una pausa, una conceptualización. Intentar mirar desde el otro lado. El primer paso.





Desencuentro meteorológico.

17 01 2007

“Cuando ya no pueda más,
voy a salir a volar, voy a buscarte.
Y cuando tenga tu amor sincero
volverá la luz de nuevo a mi universo”.

Francisco Céspedes con Ana Belén, Remolino

Ayer no fueron falsas alertas. A media tarde empezó a nevar como cuento de Navidad, caían bolitas de nieve que me recordaban mucho a un algodón de azúcar. Esta ciudad y otras cercanas se cubrieron de nieve, se pintaron de blanco.

Y como en muchas cosas, en los lugares y de las formas más insospechadas le pasan a uno cosas que se disfrazan de desencuentros.