Irreverencias dentales

30 11 2006

“Cuando estaba yo en mi causa primera, no tenía a Dios…;
me quería a mí mismo y no quería nada más,
era lo que quería y quería lo que era…”.

Julio Cortázar, Rayuela (cap. 70)

Nunca como hoy había apreciado tanto la salud. Doy gracias a Dios por sentirme tremendamente mal porque me extrajeron una muela (y no fue tercer molar) y sentir esa pérdida. Y doy gracias porque en realidad me duele y estoy valorando en una muela toda mi salud, no tuve que perder una mano, un brazo, una pierna para darme cuenta el gran don que tenemos y no cuidamos.

Me siento mal por sentirme tan mal por perder mi muela y me siento mal porque creo que nadie me entiende pero entiendo que no me entiendan.

Cuando inicié el tratamiento para aliviar mis males dentales pensé que todo iría bien, que con constancia en unas semanas estaría como nueva: sin dolor y sana. No siempre las cosas salen como quieres, pero ¿qué se le va a hacer? Ahora sé que la salud no se recupera y las secuelas siempre estarán aunque algunas sean menos perceptibles.

Pasé todo el día ocupada pero sin hacer nada. Pasé toda la tarde descansando, dormida, viendo televisión, leyendo y escribiendo. Me sentía anímicamente mal. Ahora me siento mejor, en parte porque cuando menos lo espero, pero cuando más lo necesito pasan cosas buenas: hoy tuve cercana a mucha gente que quiero y que es parte de mi vida, raramente hoy hablé con varios de ellos.





Sueños

28 11 2006

“No temas a la competencia,
teme a tu propia incompetencia”.

Refrán

Todos tenemos sueños, supongo. Hace entre tres y cinco años, solía decir que “llegaría un día en el que ganaría tanto que no me alcanzaría la quincena para gastarlo”.

Hay veces en que no sólo veo mis sueños lejanos, sino que me veo lejana a mis sueños, casi ajena.

Hace tiempo me revoloteaba en la cabeza la palabra sabático. No era que quisiera un año sabático, sino convertir mi vida y mi tiempo en momentos sabáticos. Algo así como dejar de ser la estudiante y la empleada que es lo que he sido por mucho tiempo, tenía ganas de probar qué se sentía nada más ser. Nunca lo conseguí ni creo hacerlo, al menos no de tiempo completo. Podré vivir libre y sabáticamente mis tiempos libres, pero la vida es para lograr, así que no puedo seguir pretendiendo sólo ser.

Ayer por la tarde hice un poco por cambiar (o desparecer) mi sufrimiento emocional en lo laboral: actualicé mi currículum, busqué otros empleos, hice algunas solicitudes. Por otro lado, aún faltan pendientes de la escuela; por el mismo trabajo fui dejando de lado un paso tan importante como es el servicio social; por lo que hice una llamada para buscar oportunidades y hoy pude ver que las cosas no están muy lejos de mi alcance.

Ayer decidí dejar de desear y empezar a pedir. Sé que el futuro que sueño no llegará mañana, pero desde ahora haré porque sea cercano.





Sueño sabatino

25 11 2006

“Sólo una cosa vuelve un sueño imposible: el miedo a fracasar”.
Pablo Coelho

Hay cosas que se ven imposibles tan difíciles, que se vuelven esas con las que uno ya ni siquiera sueña. Creo que hoy hubo una excepción:

  • Soñé que mi mamá ganaba una casa en una rifa de City Club.

  • No sé por qué motivo mis papás volvían y todos nos mudaríamos a esa casa.

  • También estaba el factor de que mi hermano menor tenía un problema y era muy conveniente mudarnos y unirnos.

  • En otra escena de mi sueño, yo me peleaba con mi hermano y había un forcejeo, en donde yo le quebraba su cepillo de dientes; en el mismo instante del “crack” del plástico, yo comenzaba a llorar a mares al recordar que yo se lo había regalado.

  • Luego nos reconciliabamos.

  • En este punto comienzan a disolverse las imágenes y los recuerdos.

Dicen que cualquier semejanza con la realidad es mera coincidencia, sin embargo, estoy un poco confundida:

  • Hace 10 días le notificaron a mi mamá que se le otorgó un crédito hipotecario y por estos días le entregan su casa.

  • Hace una semana que no veo a mi mamá y a mi hermana, a mi hermano menor hace diez días y a mi papá y mi hermano mayor mucho más.

  • No estoy enterada, pero que mi hermano menor tenga un problema es factible, aunque ojalá no sea real.

  • No recuerdo haberle regalado un cepillo de dientes a Luis. El cepillo de dientes más bien me recuerda una discusión hace tiempo, donde el cepillo fue un símbolo importante y superada la discusión se ha convertido en un chiste local. Aunque no es Luis con quien discutí, efectivamente el cepillo de dientes fue un regalo.

Este sábado amaneció para mí a las 7:34 am cuando timbró mi celular y me fue imposible evadirlo. Luego timbró un par de veces más, así que entre las interrupciones de sueño y algunos síntomas del resfrío, hasta ahora estoy cobrando conciencia y recuperando mi buen humor…





Querido diario

24 11 2006

“Da rienda suelta a lo que sientes, si no lo haces: mala suerte”.
Alejandro Sanz, Te lo agradezco pero no

Vengo llegando de la consulta con mi dentista. Reafirmo lo dicho, y no es que diga que me he enamorado de mi dentista. Simplemente digo que me parece muy detallista y profesional. Me siento como si viniera llegando de la escuela con un diez en la mano. Resumiendo: la muela está lista para terminar la endodoncia, la inflamación disminuyó casi a desaparecer y la cicatrización de la extracción evolucionó formidable… Sólo faltó que me dijera: “¡tú sí que te cuidas!”. En fin, me siento muy bien. Cada vez que me cuido y hago algo por mí y por mi salud, mi ánimo es positivo, me siento buena persona y además siento que avanza mi plan de vida.

Ayer fue una noche en que me olvidé de planes A y B. Empezaré por olvidarlos por momentos para que se me haga costumbre:

  • Plan A: El primer plan era ir a una muestra de cortometrajes. Ya está, es divertido: quiero y puedo hacerlo.
  • Se cancela la muestra. Plan B: Mi destino apunta al cine. Babel a las 21:40. Ya está, es divertido: quiero y puedo hacerlo.
  • Llaman quienes irían a la muestra de cortometrajes, quieren hacer algo divertido: ir a un bar. Plan ¿C?: Tal vez deje el cine para el fin de semana. Hoy es jueves, es de noche, soy joven… ¡irme de bar es mi destino!

De ese modo, terminé en un bar al cual no volveré, pero que ahora ya conozco. Me reí un rato, me divertí, vi gente y la pasé bien. Raramente, en los lugares más insospechados me pongo a pensar en mí, en mi vida. Veía a las parejas bailando y charlando y no pude evitar pensar cómo me veía, cuál de ellas sería, qué haría… y un largo etcétera.

Hoy tuve un día totalmente ajetreado, pero lo disfruté mucho. Dormí hasta tarde, desayuné rico, fui a la oficina, trabajé mucho, comí fuera y rico, tranquilo y ameno, hice algunas compras leves, volví a la oficina, trabajé más, luego salí a la consulta con la dentista y ahora estoy frente a mi computadora tratando de concretar algo divertido para esta noche…





Ayeres

22 11 2006

“He firmado tu cuerpo.
Hoy, cuando aún dormías,
mis manos dibujaron lento”.

®

La enfermedad de ayer. De pequeña siempre fui una niña muy sana. Las pocas veces que recuerdo – un par – haber estado enferma coincide que una o dos horas de reposo bastaron para expulsar la enfermedad.

El viernes cuando escribía esto, estaba en mi cama sin poder dormir, ni descansar: enferma. Sé cómo reacciona mi cuerpo; comí por ahí de las 15:00 hrs., dos horas después ya me sentía mal. Para las 20:30 hrs. me había llamado una amiga doctora preguntando cómo seguía su paciente. Los detalles del malestar no tiene caso compartirlos, el caso es que entre la dentista y este inconveniente últimamente me alimento no sólo de comida, sino también de pastillas.

La poesía de ayer. Cuando estaba en la secundaria; no tenía más de 15 años, solía escribir poesía. Una amiga en particular me preguntaba a quién le escribía, siempre sincera respondía: “a nadie”.

A través de los años – ¡uy, que vivida soné! – he tenido experiencias inolvidables. El tiempo que pasó hizo real mucho de lo que ayer soñé. Hace unos días, sin más ni más, empecé a garabatear el pequeño párrafo del epígrafe y espero pronto tener más momentos como esos.

El deporte de ayer. Cuando salí de la oficina ayer fui a comprarme una raqueta de tenis y un bote de pelotas. Hoy iré a jugar y como muchas otras cosas, seguramente me recordará más ayeres.





Nuestra fragilidad

21 11 2006

“El hombre que tiene miedo sin peligro,
inventa el peligro para justificar su miedo”.

Alain

En 1998, solía llevar un diario. Era un cuaderno de espiral de ciento ochenta hojas. Además de escribirlo de mi puño y letra, lo transcribí una o dos veces. Este fin de semana me encontré algunas hojas con reflexiones que siguen siendo de mis favoritas. Un extracto del libro “Cómo comprendernos mejor” de Ramiro Garza, la hoja fechada el jueves 10 de diciembre de 1998 habla de “Nuestra Fragilidad”:

“Somos los reyes de la creación. Fabricamos cosas ya indestructibles… pero seguimos siendo frágiles.

Se nos rompe el corazón al impacto de un solo pensamiento. Se nos astilla la esperanza con el golpe ligero de una desilusión cualquiera. Se nos derrumba nuestro sueño al rumor de la ola de la incomprensión ajena.

Y nos sentimos mal, buscamos algo en qué apoyar nuestra pobreza de ánimo.

¡Nosotros, reyes de la creación, emperadores de la tecnología, jefes y caudillos de cuanto ser animal vive en la Tierra, almirantes de lo desconocido y capitanes de lo que habrá de conocerse, somos tan frágiles como una de esas gotas de rocío que, sobre el pétalo de una flor, viven su instante con la desesperación de lo instantáneo!

Somos frágiles por naturaleza, pero gracias a nuestra fragilidad sabemos lo que es la fortaleza. ¡Qué pequeñez tan gigante! Gracias a lo que no podemos ser jamás, sobrevivimos siendo ahora.

¿En dónde está el secreto de nuestra fortaleza? ¿en nuestra fragilidad, en el alma, en el espíritu? Nuestra fortaleza es saber que no morimos del todo. Podemos sobrevivir, proyectarnos al universo entero, adentrarnos en la conciencia de algo más allá del átomo, de la materia divisible.

Maravillosa fragilidad la nuestra. Tengámosla presente en cada día, porque de ella brotará lo indestructible de nuestro destino humano. Somos granos de arena en la playa, pero la planta que nos pisa lleva un camino y el agua que nos disuelve, viene de la eternidad.”





Idas y vueltas

17 11 2006

“Las verdades que revela la inteligencia
permanecen estériles.
Sólo el corazón es capaz de fecundar los sueños”.

Anatole France

Ayer hizo frío. Antes de ayer me extrajeron un tercer molar, así que ayer no podía fumar ni tomar café. Salí del trabajo y pensé justo en lo prohibido: fumar y tomar café. Pero me porté bien, así que me limité a buscar alguna conexión wireless para hacer tiempo. Pasé un rato paseando a Camila y por ahí de las 9:30 fui a visitar a mi mamá; ayer cumplió años y le compré unas pantuflas muy lindas.

Cuando iba de camino, como siempre, los caminos andados me hicieron recordar tantas idas y tantas vueltas. Recordé cuando mi mamá se mudó, cuando me mudé, cuando volví… todas esas idas y vueltas.

Últimamente he andado metódica, estoy a punto de hacer un cronograma de mis planes, un estado financiero anual y hasta un modelo FODA (SWAT) de mi vida. En fin, debo admitir que eso además de entretenido sería interesante, pero también debo estar conciente que mi vida no es una organización.