Bitácora

28 09 2006

“Al fin y al cabo,
somos lo que hacemos
para cambiar lo que somos”.
Eduardo Galeano

Se llama ansiedad y me ha dado muy fuerte desde temprano. Ansiedad por lo que no hago, por no ir a la escuela y luego buscar pretextos, o peor aún, encontrarlos. Ansiedad porque siento que estoy luchando contra un sistema – el educativo – bajo el cual he vivido casi toda mi vida y al que ahora repudio, al que no pertenezco y con el que me siento en franca enemistad.

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Anteayer me reprochaba estar hablando del trabajo otra vez. Pensando todavía en situaciones que se quedan en la oficina. Pensaba en lo que se dice, en lo que no se dice, en lo irreal, en lo real y qué tan real es.

A todo esto, me siento tranquila. El secreto es darle tiempo al tiempo; tampoco atesorar esperanzas o suposiciones. Darle su peso justo a las cosas. Lo que no puedo evitar es pensar.

En estos casi quince días he hecho de todo un poco y también ha pasado mucho; fundamentalmente tiempo.

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Tus padres nunca saldrán de tu vida. Sin embargo, recuerdo claramente el momento en que se dieron cuenta que ya no eran responsables de mis actos. La primera vez que les dije que me mudaba, cada uno reaccionó aceptándolo pero haciendo esa distinción sobre lo que cambiaba en sus vidas, más que lo que cambiaba en la mía. Recuerdo que mi papá me dijo que no podía decir nada porque yo lo tenía no sólo decidido, sino listo; él no intentó entenderlo, sólo aceptarlo. Mi mamá en cambio, lo cuestionó más, pero al ver que mis respuestas eran breves, también aceptó que yo tenía edad y conciencia para hacerlo.





Reorganizando

14 09 2006

“Guardo un recoveco en el alma
que recuerda tu cara como nadie la vio”.

Coti, Otra vez

No hay nada mejor que tener planes, que tener planeada tu vida. Aunque dicen que si quieres hacer reír a Dios, le cuentes tus planes, es importante mantener tu vida con algún sentido, no sólo surcar las cosas.

Esta semana ha sido pesada, aunque pudo ser aún más. Teniendo que distribuir mi 100% de forma irregular, aunque estuvo mal, puse más de la mitad en el trabajo, dejando en ceros la escuela y todo lo demás, más todo lo extra que pueda, lo empeñé en mi vida personal.

En estos momentos me siento muy bien. Me siento feliz, tranquila, con una inmensa paz y armonía interior y exterior, pues siento en orden lo que me rodea y siento conmigo a quienes me rodean.

Atravieso por una racha de escasez de tiempo, pero intentaré reordenar mis actividades y establecer prioridades, regresándole tiempo y dedicación a esta autobiografía.





El mundo se equivoca

11 09 2006

“Conocimientos puede tenerlos cualquiera,
pero el arte de pensar,
es el regalo más escaso de la naturaleza”.

Federico II

Laboralmente, muchas veces he tenido la sensación de que el mundo se equivoca. Tal ha sido el estruendo que ha causado esa incertidumbre, que he sentido tambaleantes mis principios, mis ideales, mi filosofía y mi ética.

Pero después de la tormenta, llega la calma. Si el mundo se equivocó o no, todo y todos resurgiremos.

El tiempo, que es un maestro, nos muestra en su justo momento por qué pasaron las cosas; y me niego a decirlo como un cliché: estoy completamente convencida de ello.

De diversos modos he sentido lo mismo que hoy. Sé que nadie se va del todo, sé que los ciclos están hechos para cumplirse y cerrarse.

Cuando se cierra un ciclo, inician otros; todo toma nuevos bríos y empieza un resurgimiento para quien se queda y para quien se va.

No queda más que atesorar lo bueno, lo vivido y sabiendo que nada es seguro en esta vida, entender que se pierde una compañera, una jefa… pero se queda por siempre la amiga.





Revolución

9 09 2006

“Huele a recuerdo sin estrenar.
Huele a pasado reciente, a nuevo.
Huele a tiempo, a primavera que permanece”.

SJ

Ya sé que está más que trillado decir que “mi vida ha cambiado” pero es imposible ignorarlo, es imposible no sentirme feliz por ello.

Hace un año, escribía frases como “no sé ayudar, menos pedir ayuda”. Me preguntaba “¿Por qué el amor es así? Tan maravilloso, tan fantástico, tan efímero y tan irreal”. Pasivamente observaba la vida transcurrir e imaginaba cómo podría ser mejor.

Hoy estoy feliz con quien soy, con quien estoy, con lo que hago, digo, dejo de hacer y con lo que tengo, con lo que deseo, con lo que logro, con lo que quiero.

Esta semana ha sido renovadora. El domingo estaba grabando un disco con música de Navajita Platea, tangos y algunas canciones de Bacilos. Cuando estuvo terminado, lo tomé para echarlo en mi mochila e irme y se me ocurrió titularlo “Revolución Septiembre”. De algún modo, algo me iba diciendo que era tiempo de cambios y eran cambios grandes e importantes.





Protegido: Siete de septiembre

7 09 2006

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Deja Vu

6 09 2006

“…aquellas manos que ya había sentido,
juro que esto ya lo había vivido,
en esas noches que soñé contigo…”

Franco de Vita, Ya lo había vivido

Mientras venía de regreso de la comida, pensaba que escribiría mis cotidianidades de hoy, pero cuando iba uniendo los sucesos, me di cuenta que por lo general hago lo mismo.

El día está lluvioso y nublado. A grandes rasgos contaría que fui a comer gorditas con mis compañeras y amigas de la oficina. La comida fue muy divertida, además de sabrosa; nos reímos mucho, por lo cuál, creo que tendremos una buena digestión.

Salimos y ya que estábamos en la plaza, caminamos viendo aparadores – algo que no suelo hacer mucho – y vimos de todo: portarretratos, lentes, bolsas, joyería, revistas, más lentes y hasta leímos algunos carteles. Antes nos compramos un helado.

De regreso a la oficina un carro nos salpicó algunas gotas de lluvia sobre el pavimento, así que Linda concluyó que esta ha sido la peor ocasión en que ha lavado su carro…

Siempre me divierto mucho con Linda y Johanna. Además que hemos hecho una estrecha relación al estilo de “Sex & the city” aunque en ocasiones parezca(mos) “Esposas desesperadas”…





Madrid, España

6 09 2006

“Cuando te vi tuve miedo quererte,
pero tus ojos me cambian la suerte”.

Pasión Vega, Cosas que hacen que la vida valga la pena

El mundo me bombardea. También yo lo hago. Hay momentos en que siento que todo me grita: ¡España, España!

Oyendo a Navajita Platea, leyendo blogs españoles, viendo fotos de Madrid, de Barcelona, con mi aerocard de Madrid en el cajón de mi escritorio, mi anillo de coco que compré en Madrid – que ahora no traigo puesto, pero está en muy buenas manos – y tantas cosas de las que me rodeo y que también encuentro (o me encuentran) por casualidad…

Más que una evocación, es un reto. Es creer que si algún día me apetece cambiar un poco mi vida, así como para el amor: siempre estará París, para mí: siempre estará Madrid.