m13

14 06 2006

"Las cosas más maravillosas nos ocurren cuando menos esperamos,
pero cuando más las necesitamos". 

SJ

Anoche me pasaron dos cosas que  de haber apostado con las leyes de la física, habría perdido. 

Pasadas las ocho de la noche tuve un incidente de tráfico, y Johanna no se cansó de agradecerme que yo fuera atenta y que mi coche trajera buenos frenos. 

Poco antes de las once de la noche se me ocurre voltear al cielo y detrás de una montaña se ve la luna: de un tamaño increíble – o imposible – y con unas tonalidades excepcionales. 

El primer incidente me hizo pensar mucho en el hubiera:
– Si no hubiera frenado,
– si hubiera volteado hacia otro lado, y
– si esa mañana no hubiera bajado mi CPU, mi maleta y mi mochila del asiento trasero del coche. 

El segundo no me hizo pensar en situaciones, sino en la gente; siempre que veo la luna radiante como anoche pienso en muchas personas, si estarán viendo la luna, si en donde están se verá igual… en fin, pienso en gente que está en mi vida pero no lo sabe; o que está pero no está.

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