Fe de erratas

8 01 2009

“El demonio le ha comprado un regalo
para que ella por siempre se enamore de él”.

Panteón Rococo, La Rubia y el Demonio

Ni chamarras, ni bufandas ni guantes. En su lugar, huaraches, traje de baño y un viaje que debimos hacer quizás un año y medio antes.

Posdata: Gracias María, por tu comentario, seguro lo disfrutaré.





Un siglo

6 01 2009

“Órale, cariño, qué pasó venga, arrejúntese con yo
ya no me niegue sus besitos.

Ándele regáleme su fe, no tenga miedo,
con usted quiero gastarme mis ahorritos.

No tengo muchos no sé ni cuánto,
pero es un siglo, no exagerando”.

Rocío Dúrcal, Órale

Hace mucho que no hago maletas. Hace mucho que no empaco chamarras, bufandas y guantes. Hace mucho que no voy a mi tierrita linda… desde hace un siglo, no exagerando.





Preguntas existenciales

26 12 2008

“El filósofo alemán Schopenhauer caminaba por una calle de Dresde, buscando respuestas a preguntas que lo atormentaban. De repente, vio un jardín, y decidió quedarse durante horas observando las flores.

Uno de los vecinos vio el comportamiento extraño de aquel hombre, y llamó a la guardia nacional. Minutos después, un policía se acercaba a Schopenhauer.

-¿Quién es usted? -preguntó el policía con voz dura.
Schopenhauer miró de arriba abajo al hombre que estaba delante de él.
-Si sabe usted responder a esa pregunta -dijo el filosofo -le estaré eternamente agradecido”.

Maktub, Paulo Coelho

Particularmente hoy me siento agobiada; como si quisiera saltar la cuerda pero no encuentro el momento para comenzar.

La razón de la sinrazón (que a mi razón se hace) soy yo. Sé qué quiero pero no sé cómo lograrlo. Me despespero porque la horas pasan y se convierten en días y después en meses — aunque no han llegado a ser años, precisamente ese umbral es lo que me aterra.





Nueve semanas

10 11 2008

“No hay reloj que de vuelta hacia atrás”.
Ricardo Arjona, Minutos

Los días transcurren como cuentagotas; en parte porque ya quiero que se cumpla el plazo y por otro lado, porque yo misma goteo cada minuto. Ansío el día de volver a casa, pero me da nostalgia esa misma escena: despedidas, abrazos, la incertidumbre de cuándo volveré, los mejores deseos y muchas historias que se quedan aquí.





Semblanza

29 10 2008

“Quiero ver jugueteando
Por las piezas y pátios
Un muñeco de carne
Mitad tú, mitad yo”.

Mitad tú, mitad yo

Mi tía Irma tiene dos hijos; los ama más que a su propia libertad. Los ama tanto, que los trajo a un país extraño, creyendo liberarse y liberarlos de un futuro incierto.

Ella sigue siendo libre como el viento, su mejor arma es su troca y su fé inagotable. Y cada que puede, sacude el pañuelo del bueno humor y usa como adorno en su cuello.

Toma café para mitigar la nostalgia, la añoranza de su pueblo y de su gente. Y vive libre, entre barras y estrellas, atrapada en un sueño (americano) que aún no ha visto llegar.

Y hoy, sola en casa, ha tomado el teléfono y llamado a la familia.