“El filósofo alemán Schopenhauer caminaba por una calle de Dresde, buscando respuestas a preguntas que lo atormentaban. De repente, vio un jardín, y decidió quedarse durante horas observando las flores.
Uno de los vecinos vio el comportamiento extraño de aquel hombre, y llamó a la guardia nacional. Minutos después, un policía se acercaba a Schopenhauer.
-¿Quién es usted? -preguntó el policía con voz dura.
Schopenhauer miró de arriba abajo al hombre que estaba delante de él.
-Si sabe usted responder a esa pregunta -dijo el filosofo -le estaré eternamente agradecido”.
Maktub, Paulo Coelho
Particularmente hoy me siento agobiada; como si quisiera saltar la cuerda pero no encuentro el momento para comenzar.
La razón de la sinrazón (que a mi razón se hace) soy yo. Sé qué quiero pero no sé cómo lograrlo. Me despespero porque la horas pasan y se convierten en días y después en meses — aunque no han llegado a ser años, precisamente ese umbral es lo que me aterra.