“Dejaré que el corazón me lleve donde quiera…”
Sergio Dalma, Ya lo verás
La estoy pasando bien. Hoy son cinco meses que me mude a Guadalajara, y mientras lo escribí, pasó el momento por mi mente, como pasan los vagones del tren hasta detenerse:
Era sábado, empaqué pocas – muy pocas – de mis cosas, lo acomodamos en la caja de mi troca, terminamos de empacar mucho después de la medianoche, era una noche muy fresca y con estrellas, como todas por el rumbo en donde vive mi mamá. Cenamos con una muy buena amiga de la secundaria, dormimos poco, pero más de lo planeado; esa noche dejaba de vivir en Chihuahua. Al día siguiente, atravesamos medio país, cerca de 12 horas sin parar, los paisajes fueron hermosos, el mejor: la entrada a Jalisco.
Hoy también cumplo un mes desde que volví de Estados Unidos, aunque mañana viajo nuevamente pero ahora ya me siento más establecida, he rentado una casa pequeñita pero acogedora, me recuerda una cabaña, hasta siento como si fuera a salir y me fuera a perderme en un bosque, aunque por cierto, el bosque está a menos de un kilómetro.
De cierto sé que mi vida cambió mucho, ahora no vivo como antes… también por eso no tengo cómo contar como contaba antes. Tengo planes, y eso me preocupa, porque últimamente siempre tengo planes… pero no hechos. Me gustaría contar los planes, pero lo pensaré estos días, dicen que a veces se frustran los planes por contarlos antes de tiempo.
Por último,como locutor de radio, quisiera dejar un mensaje: “Gracias a todos, amigos, porque seguimos en contacto y formamos parte de una realidad. Un abrazo fuerte y solidario a Marquito y su país, pues la están pasando mal… Marquito, ¡por favor comunícate!”