“Me interesa el futuro
porque es el sitio
donde voy a pasar
el resto de mi vida”.
Woody Allen
Soy una consumidora compulsiva. Creo que soy el sueño de todo mercadologo.
Un día, compré unos Chocoroles solamente porque la envoltura era blanca y se me antojaron aunque llevo veinte años comiéndolos.
Me fascina el detalle de los bancos de incluir en tu estado de cuenta el mes en que cumples años el mensajito que dice “Estas son las mañanitas…” y “B Happy… ¡Feliz cumpleaños!”.
Aunque mi sueño dorado es un día llegar a la sucursal; obtener el turno con mi huella digital y que cuando llegue con el ejecutivo o la cajera me salude por mi nombre y me de algunos recordatorios acerca de mis cuentas, como pagos por vencerse, etcétera.
Esta utopía me recuerda el libro “Camino al futuro” de Bill Gates, donde describe el mundo que no sólo se imagina, mejor aún, describe el mundo que proyecta, el cual gira en torno a la súper carretera de la información y en donde todo está al alcance de un clic. Interesante mundo, ¿no? Creo que yo sería feliz ahí.