Hoy fue raro, pero de pronto me sorprendí diciendo un “no” rotundo.
Ella: Ay, pues deberías pasarme el trabajo de pedagogía… no te lo voy a copiar, le voy a cambiar algunas cositas.
Yo: No, batallé mucho para encontrar la información y no hay mucho al respecto, así que se notaría mucho.
Ella: Bueno.
Realmente ese trabajo casi me desquicia; porque jamás entré a esa clase y no estoy nada relacionada con la información. Sólo falta que la maestra me lo acepte y logre salvar esa materia.
Mañana haré más o menos el mismo proceso que hoy; iré a la escuela temprano y empezaré un ensayo para entregar al día siguiente. El problema es que en eso no encontré como decir que no porque creo que mañana trabajaré “acompañada” pues su frase fue: “Ándale, échame la mano con eso” y yo pensé: “¿No fue suficiente echarte la mano haciéndote el trabajo que entregamos hoy?” En fin, tomaré como un paso el primer no.